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Recuerdo mi cara al ver por primera vez cómo era un clítoris real. Fue un dibujo en un libro de Sexología,  y no lograba entender el derecho y el revés del asunto. Poco después, andaban explicándome sus partes y funciones en un divertido modelo de crochet. En unos meses,  las impresoras 3D empezaron a parir pequeñas tiradas de los mismos.

Participé con activismo en la divulgación de este conocimiento-tesoro a través de mis primeras reuniones tapper-sex (mixtas).  Explicaba con ilusión, ahínco y la exaltación que me caracteriza cuando creo que estoy sembrando el bien, cada parte y función tal y como me lo habían transmitido. Animaba a cada mujer a explorar y experimentar sus rincones a raíz de esta nueva concepción de sus pepitas de oro. Y yo dormía feliz.

De igual manera y asombro descubrí los entresijos de los genitales masculinos. Pregunté a los machos de mi lugar y circunstancia si conocían esas partes determinadas y sus funciones. La respuesta fue sorprendente: No. No tenían ni idea de qué es exactamente el sémen o de ese líquido que sale cuando te pones cachondo, de cómo es una próstata o,  algunos, hasta creían tener dos canales uretrales. Ya nada que decir sobre punto P, diferentes tipos de frotación del tronco, placeres de glande, perineos, etc.

 

¿Entonces? 

¿Dónde están las pollas en 3D?

 

 

 

La indiferencia orgásmica para con la mujer en los encuentros eróticos, el tabú masturbatorio de las chicas  o  la problemática social de la mujer como sujeto deseante son motivos suficientes como para que haya surgido un alzamiento en el Universo Genitalia femenino. Del cabreo sobre el placer erótico de la mujer nacen dibujos, fotos, memes, joyería reivindicativa, obras maestras en crochet, velas, metáforas visuales con higos, naranjas, papayas, orquídeas….Todo un Planeta Clítoris desde el que se explican sus zonas, se renombran, se debaten, se anima a la exploración y se le reza a San Orgasmo para que aparezca en múltiples representaciones del abecedario: A, U, G, C. 

 

 

Entendido, justificado y necesario: Sí.

¿Sectario? ¿No nos parece que también?

 

 

Los penes han tenido una trayectoria más visible, pero no por ello más plena. En el Universo Genitalia, el Planeta Pene se nos presenta como el orgásmico amigo que todo lo sabe, pero ¿no  es verdad que sus partes, funciones y puntos de placer son exactamente igual de desconocidos que los vulvares? (No para la ciencia, sino para el ser humano de a pie)

¿Está el justificado empoderamiento clitoral evolucionando hacia un saber anatómico genital que nos separa y aleja aún más de esa compresión unitaria de los sexos?¿Es posible una educación de los sexos sin incidir en ambos a la vez? ¿Contribuye en algo, la expansión del Planeta Clítoris,  a la idea del pene como enemigo? ¿Ha adoptado el pene, en su representación física, un matiz de agresión visual?

¡No se me malinterprete, por favor!

La anatomía es una ciencia necesaria para comprendernos en el cuerpo que habitamos. Como necesario es conocer el aparato digestivo, cómo y por qué respiramos o las áreas principales del cerebro. Pero, ¿es la anatomía la cuestión central de la educación sexual? ¿Es el orgasmo sinónimo de salud y bienestar sexual?

 

 

Quizás, porque para muchos la respuesta es sí, el Planeta Pene, ese ‘órgano de sencillez orgásmica’ que ha colonizado  la historia de la sexualidad humana, desmerezca nuestra atención durante algunos años. Lo hemos castigado con un ‘Time Out’ a la espera de zarandear el deseo femenino para que se manifieste glorioso, seguro y práctico.  

Y me lanzo y me digo a mi misma: ‘Este acaloramiento debido a tantos años de invisibilidad, ¿nos está lanzando hacia un Universo Genitalia con un Planeta Clítoris por bandera que en el fondo nos aleja del mensaje ‘el sexo no es sólo genitalidad’? ¿No estamos contradiciendo?

Queda mucho por hacer y hacemos lo mejor que podemos, pero yo, sin pararme a cuestionar mi propia ejecución no podría seguir dando pasos seguros.

¡Que la coherencia nos acompañe!

 


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